Sapiens at Best

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Autor
Sergio Guzmán L.
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Sin personas no existiría Estado, ni gobierno, ni instituciones. Si las personas desaparecieran de la faz de la tierra, se irían con ellas todos los problemas, conflictos, éxitos, fracasos, penas y alegrías. Nada es concebible sin la existencia del ser humano, fundamento y objetivo de toda creación terrenal. También en las empresas, donde son personas las que diseñan procesos, inventan productos y crean mercados.

Si lo anterior es evidente, ¿por qué el factor humano no ha tenido la relevancia que merece en la cultura predominante de los gobiernos corporativos?

Justo es reconocer que esta falencia ha llamado la atención de estudiosos del management y que preocupa en círculos académicos. También, al interior de algunas empresas, en áreas tan disímiles como la ingeniería “dura” y la psicología, conviniendo ambas en la necesidad de dotar a la institución de profesionales capacitados en los procesos de personas.

¿Qué hechos avalan nuestra opinión de que el factor humano no tiene prioridad en la instancia que define el futuro de la empresa, esto es, en su gobierno corporativo? Nuestra experiencia señala dos situaciones reiterativas:

  1. Los ejecutivos que normalmente asisten a las sesiones de directorio son el Gerente General, a veces acompañado por el Gerente de Finanzas o por el Gerente de Negocios, pero excepcionalmente por el Gerente de Personas, cualquiera sea su denominación; y
  2. Las actas o minutas de directorio gravitan de manera preponderante en temas presupuestarios, financieros, económicos, contables o de riesgos: casi nunca de personas.

Y cuando hemos señalado esta preocupación, hay directores que se sorprenden y otros reaccionan molestos. Pero algunos asienten y reflexionan: “¡Es obvio -dicen- la empresa, y el directorio en particular, es una red de personas que coordinan sus acciones a través de negociaciones y compromisos. En la calidad de esas conversaciones y en el cumplimiento de tales compromisos descansa toda la acción de la empresa”.

Para que este determinante espacio en la estrategia corporativa cumpla su objetivo, creemos necesario compartir lo siguiente:

Consensuar la forma que nuestra biología de sapiens escucha, observa y reflexiona como interlocutores en el directorio;

Convenir expresamente que los directores (personas) actúan como individuos de igual dignidad y, por lo tanto, sus juicios son válidos;

Propender a una cultura, usos y costumbres corporativas donde el directorio tomas sus acuerdos con libertad y sin coacciones;

Admitir que la confianza defraudada se restaura con diligencia y a través de compensaciones;

Comprometerse a emitir juicios de aprobación o desaprobación, total o parcial, acerca de los compromisos adquiridos por algún miembro del directorio o por el Gerente General, y hacerlo siempre en tiempo y forma;

Establecer indicadores de gestión que consideren niveles de satisfacción de los colaboradores, clientes y proveedores que integran esta red de conversaciones y compromisos.

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