Caso colusión y la enseñanzas directivas

Fecha Blog
Autor
Sergio Guzmán L.
Cuerpo Blog

“Si no esperas lo inesperado, no lo reconocerás cuando llegue” nos decía ya Heráclito de Éfeso, presagio que cobra especial significado en el caso de colusión que involucra a Empresas CMPC. Para que un directorio funcione bien, la habilidad multifocal deberá estar presente en todos sus procesos críticos. De no hacerlo, estará incumpliendo deberes corporativos prioritarios -tales como establecer el tono de la cultura que sustenta la organización, y elegir, evaluar y compensar debidamente a su gerente general- y pondrá en entredicho la solvencia profesional de sus integrantes. La cultura corporativa de una empresa, junto con revelar formas y estilos coherentes que sustentan su modelo de negocios, define y refuerza lo que estima esencial para el éxito individual y colectivo de la organización.

Tres son los ciclos claves de los directorios:

Supervisión, relacionado con los resultados, es la tarea que consume la mayor parte de su tiempo y preocupación;

Estrategia, que define al término de cada ejercicio la asignación de recursos claves para cumplir las metas propuestas para el año siguiente;

Gobernanza. Es, a mi juicio, el más importante porque refresca periódicamente la Visión y el propósito de la empresa; su cultura, valores y experiencia asociada a su marca. Es un ciclo subvalorado por nuestros directorios que consideran estas definiciones como elementos que sólo se justifican en debates relacionados con situaciones fundacionales o de crisis.

Es responsabilidad ineludible del directorio anticipar riesgos y oportunidades, asignando un tiempo considerable para compartir puntos de vista divergentes y desarrollar confianzas recíprocas, condición sine qua non para satisfacer definiciones que debe enfrentar. En nuestra condición humana la anticipación es una actividad milenaria ejercida por pares que han experimentado que ello es posible cuando se reúnen desde su propia vulnerabilidad para conservar su organización. No es muy distinto en esencia a lo que hacen los padres, pares entre si y observadores muy distintos, para conservar la relación con su hijo.

Entre sus responsabilidades básicas está la de seleccionar la persona que encarna el conjunto de atributos culturales, éticos y funcionales exigibles al gerente general, y evaluar si el rendimiento de este ejecutivo responde a las exigencias que los directores anticiparon de manera consensual.

La siempre importante y difícil elección de un buen gerente general y de los ejecutivos estratégicos, incluye la definición de sus remuneraciones e incentivos. La naturaleza humana, en especial la masculina, tiende a ponderar el objetivo central y relega a un segundo plano lo que pueda distraerlo. Ello, sin perjuicio de reconocer las fortalezas de lo que estima accesorio. Entonces, si el directorio determina que parte significativa de las recompensas monetarias y simbólicas se devengarán por los resultados financieros de corto plazo, los ejecutivos restarán importancia a valores como la reputación corporativa y la sustentabilidad.

Como los actos de la Administración son de incumbencia directa de los directorios, son éstos y no otros los llamados a tomar decisiones referidas a la estrategia y cultura corporativa de la empresa, y evaluar las conductas de quienes las ejecutan.

Si los directorios en Chile y el mundo reconocieran como suya la responsabilidad de anticipar y actuaran en consecuencia, habría menos casos como el de CMPC, empresa emblemática de nuestro país.

COMPARTIR: